El objetivo

El equipo ganador es el que se levanta el primero después de una derrota

jueves, 15 de mayo de 2008

Castigo Capital

El descenso del Grupo Capitol acaba con todo un histórico del baloncesto. Fundador de la ACB hace 25 años, el C.B. Valladolid consumó el viernes en Murcia un descenso anunciado desde hace un par de meses, cuando saltó a la luz, en forma de rueda de prensa, el malestar de la plantilla con el club y la división del vestuario y afición. Lejos de criticar a la prensa deportiva con el empeño que ha puesto para que Estudiantes no bajase a LEB Oro, olvidándose del resto de equipos, el Pucela ha descendido porque ha incurrido en seis pecados capitales.

El primero que surgió fue la avaricia. La plantilla decidió convocar una rueda de prensa para comunicar que llevaban un par de meses sin cobrar. No se les criticó su reclamación, sino las formas, pues el club nunca ha faltado a una nómina y todos habían cobrado hasta ese momento. Esta avaricia, que lleva consigo un poco de gula pues profesionales del baloncesto como los del Capitol ganan buenos sueldos que le permiten llegar a fin de mes con soltura, derivó en la pereza de unos jugadores que concluyeron la primera vuelta con ocho victoria en el casillero y, por lo tanto, con la permanencia muy cerca.

Sin embargo, con sólo tres victorias en la segunda parte de la temporada ha sido imposible mantener a flote un barco que hacía más aguas que el Titanic. Al mítico barco inglés no lo hundió un iceberg, sino la soberbia. La tripulación se creía invencible e inmune a todo. Retó a Dios. Lo mismo les ha pasado a Nacho Rodríguez, Corrales, San Miguel, Pakamanis, Gomis, Yebra, Pavlidis, de la Fuente, Santos, Boddicker, Evtimov y Eley. Pensaron que por haber luchado por jugar la Copa del Rey estaban fuera de peligro, y que el descenso no iba con ellos. Luego, la envidia entre ellos acabó con el equipo, que la temporada pasada se distinguió por su buena defensa y que este año ha sido la peor de toda la ACB.

Lo que sorprende del descenso es que el entrenador fuese un experimentado Javier Imbroda. Pero el melillense también pecó. Su ira hacia el director deportivo vallisoletano, Lalo García, que le recriminó su incapacidad para atajar la envidia de sus jugadores, acabó con él. Sabio dentro de la pista y con la pizarra en la mano, Imbroda ha mancillado su expediente. Si el año pasado fue el salvavidas de un club que se hundía a LEB, este año ha sido un flotador pinchado.

El C.B. Valladolid consumó su descenso el 9 de mayo, justo cuando se cumplieron dos años de la trama de Forum Filatélico. La estafa de su principal patrocinador le hizo mucho daño al club. El círculo se ha cerrado. Ahora toca empezar de cero.

A. Alvarez Rodrigo

Foto: ADN

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