
Sin embargo, con sólo tres victorias en la segunda parte de la temporada ha sido imposible mantener a flote un barco que hacía más aguas que el Titanic. Al mítico barco inglés no lo hundió un iceberg, sino la soberbia. La tripulación se creía invencible e inmune a todo. Retó a Dios. Lo mismo les ha pasado a Nacho Rodríguez, Corrales, San Miguel, Pakamanis, Gomis, Yebra, Pavlidis, de la Fuente, Santos, Boddicker, Evtimov y Eley. Pensaron que por haber luchado por jugar la Copa del Rey estaban fuera de peligro, y que el descenso no iba con ellos. Luego, la envidia entre ellos acabó con el equipo, que la temporada pasada se distinguió por su buena defensa y que este año ha sido la peor de toda la ACB.
Lo que sorprende del descenso es que el entrenador fuese un experimentado Javier Imbroda. Pero el melillense también pecó. Su ira hacia el director deportivo vallisoletano, Lalo García, que le recriminó su incapacidad para atajar la envidia de sus jugadores, acabó con él. Sabio dentro de la pista y con la pizarra en la mano, Imbroda ha mancillado su expediente. Si el año pasado fue el salvavidas de un club que se hundía a LEB, este año ha sido un flotador pinchado.
El C.B. Valladolid consumó su descenso el 9 de mayo, justo cuando se cumplieron dos años de la trama de Forum Filatélico. La estafa de su principal patrocinador le hizo mucho daño al club. El círculo se ha cerrado. Ahora toca empezar de cero.
A. Alvarez Rodrigo
Foto: ADN
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