El objetivo

El equipo ganador es el que se levanta el primero después de una derrota

miércoles, 3 de febrero de 2010

El látigo de la sinceridad

Los resultados manda, y el Real Valladolid ha ganado tres partidos en las 20 jornadas que lleva la Liga. Ni el mismísimo José Luis Mendilíbar ha podido aguantar semejante despropósito de malos resultados. Mendi ya no es entrenador del conjunto blanquivioleta, pero allí, en Pucela, ha dejado una huella que difícilmente van a superar.


El técnico vasco ha estado tres temporadas y media en el Valladolid. Con una sublime primera campaña lo sacó de Segunda, con unos guarismos históricos y con un fútbol exquisito. Entonces se ganó un respeto que, incluso en su despedida, perdura, pese a la mala situación del equipo. Mendilíbar ha sido todo un icono, un entrenador querido, pese a que siempre ha rehuido de los focos y los flashes, de los elogios y los aplausos.


Su libro era sencillo: compromiso, humildad y trabajo. En su paso por el Ahtletic lo tacharon de duro, de llevar un látigo. No encontró el reconocimiento en Bilbao, pero sí en Pucela, donde la losa de los resultados se ha desplomado sobre él, igual que le pasó a Cantatore. “No hay estilo si los jugadores no están convencidos”, decía. Ese parece haber sido el problema.


Muchos fichajes este verano para renovar un equipo que mantenía la base del hace tres años. Los recién llegados no entendían la receta de Mendilíbar, no se ajustaban a su presión, a su exigencia. Es decir, no entendían que sin sufrimiento no hay recompensa. Mendi necesitaba que sus jugadores se identificaran con su forma de ver el fútbol. No lo han hecho.


Con Mendilíbar se va algo más que un entrenador. Se va un estilo, una línea editorial que el Valladolid ha tenido durante más de tres temporadas. Una tranquilidad, estabilidad y sensatez. A su cargo han corrido decisiones controvertidas, como cuando obligó a sus jugadores a no tirar el balón fuera porque un rival estuviera lesionado en el césped. Ahora, casi todos los equipos siguen esa norma. “Para eso está el árbitro”, decía.


También ha exasperado a la prensa con sus declaraciones. Simplemente era directo, sincero, no daba rodeos y odiaba las preguntas tontas, y si salía una estrella de la cantera, como ocurrió con Asenjo, le prohibía hablar con la prensa para que no se le subiese la fama. Se buscó enemigos, claro, como todos; pero muchos adeptos. Es cierto, Mendilíbar utiliza un látigo, el de la sensatez, pero sobre todo el de la sinceridad.

martes, 19 de enero de 2010

Solidaridad

Tenemos coches que valen millones para ir de casa al trabajo. Nos compramos zapatos de piel de cocodrilo para subir en ascensor. Miramos los escaparates en busca de lo más bonito y barato, pero siempre pensando en ir a la moda, en busca de un estatus social. Quizá sean los futbolistas los deportistas más presumidos con sus chequeras más abultadas, sus abrigos mejor forrados o sus anillos más brillantes. Quizá sean ellos, que en algunos casos han salido de la miseria, los que menos se acuerden de ella, los que menos quieran ver el horror, la pobreza.

Digo quizá, porque habrá a quien así le ocurra y así lo piense. Sin embargo, hay momentos en los que ellos, presumidos, elitistas, narcisistas, nos den una lección a todos. Haití ha sufrido una de las iras de esos dioses caprichosos que casi siempre se ensañan con los más débiles, puede que para darnos a todos en el corazón, o puede que por azar. Pero ahí están los multimillonarios deportistas para recordarnos que también son humanos, que aquí todos estamos a una.

Hugo Leal, aquel jugador portugués que pasó por el Atlético de Madrid y que apuntaba a mucho más de lo que fue, ahora es futbolistas de la Unión Deportiva Salamanca. Leal acudió el lunes a la llamada de Unicef al Ser Deportivos de la ciudad charra para subastar su camiseta. Consiguió que en media hora valiera 600 euros. Sin embargo, lo más emocionante fue ver llorar a Hugo cuando hablaba sobre las víctimas. No conocerá a ninguna, seguro, pero el día 12 no tembló el suelo de Haití, nos tembló el corazón a todos. Ahora el mundo, como Hugo, nos pide solidaridad.

sábado, 2 de enero de 2010

Los personajes de Santiago Segurola del 2009

Santiago Segurola, reputado periodista deportivo que ahora es adjunto a la dirección en el diario Marca, nos ha brindado con sus personajes del pasado ya año 2009. Aquí os dejo su lista, bastante interesante, por su análisis y reflexión.

Pau Gasol. El mejor año del mejor jugador que ha visto el baloncesto español. Ganó el título de la NBA y el Eurobasket. En los dos torneos fue decisivo para la victoria de sus equipos. Primer español que gana el anillo de la NBA. Su impacto en los Lakers ha sido espectacular. Fichado en febrero de 2008, cuando el equipo no figuraba ni de lejos entre los favoritos a conquistar el campeonato, Gasol se erigió inmediatamente como el perfecto complemento de Kobe Bryant. Los Lakers llegaron a la final, pero la perdieron frente a los Celtics de Boston.

Un año después, Gasol dio un recital en la serie final frente a los Magic de Orlando, tanto en el capítulo defensivo como en el ataque. Se impuso claramente a Dwight Howard y aseguró el dominio de los Lakers en el juego interior. Desde la contratación de Gasol, su equipo no ha perdido tres partidos seguidos. En febrero de 2009 disputó su segundo partido como All Star. En diciembre amplió su contrato hasta 2014, con un salario que le coloca entre los mejor pagados de la NBA. Su aportación resultó fundamental en la victoria de España en el Eurobasket, a pesar de la lesión en una mano que le impidió entrenarse en las semanas previas al torneo. Elegido MVP del campeonato, Gasol volvió a demostrar que su calidad garantiza el éxito: ha ganado el Mundial junior, la Liga y la Copa con el Barcelona, el Mundial y el Eurobasket con la selección española y ha logrado el título de la NBA. Sólo le falta el título de campeón olímpico.

Rafael Nadal. La sucesión de lesiones condenó a Nadal a un temporada llena de dificultades. A los ojos de los aficionados no fue un gran año, pero su victoria en el Open de Australia le concedió un nuevo éxito en el Grand Slam, tras las conquistas de Roland Garros en cuatro ocasiones y de Wimbledon en 2008. En Australia protagonizó un torneo sensacional, con dos partidos inolvidables. Su victoria frente a Verdasco en las semifinales figura entre los duelos más vibrantes del tenis reciente. En la final se impuso en otro gran partido al suizo Roger Federer, que acabó entre lágrimas. La figura de Nadal comenzaba a interponerse como un muro entre el suizo y su deseo de superar a Pete Sampras como el máximo ganador de torneos del Gran Slam.

La lesión del jugador español abrió las puertas a Federer, vencedor por vez primera en Roland Garros y ganador de Wimbledon. Nadal vivió su momento más difícil en Roland Garros, donde jamás había perdido un partido. Después de cuatro títulos sucesivos, perdió frente al sueco Soderling en la cuarta ronda. Desde ese momento, el jugador español atravesó por una merma física que le impidió disputar Wimbledon. Sin embargo, su tenacidad le llevó hasta las semifinales del Open de Estados Unidos y encabezar al equipo español que logró la victoria en la Copa Davis.

Roger Federer. El jugador suizo comenzó el año con una frustrante derrota frente a Nadal en el Open de Australia, escenario de un épica final entre los dos grandes actores del tenis mundial. Federer, cuyo dominio en las superficies rápidas había sido casi incontestable hasta 2008, se situó ante una dura realidad: Nadal le había vencido en Wimbledon y en Melbourne. Este tipo de situaciones suelen tener efectos letales para los veteranos, pero Federer remontó hasta completar una temporada sensacional. La lesión de Nadal, invicto durante cuatro años en Roland Garros, permitió el respiro de Federer en el torneo francés. Nunca había conquistado el título, el único que le faltaba para cerrar el círculo del Grand Slam.

En 2009 acabó con su particular maldición. Arrolló al sueco Soderling en la final, igualó el récord de victorias de Sampras en los cuatro torneos del Grand Slam y manifestó una vez su autoridad en el tenis. Quienes le consideran el mejor de la historia –la mayoría de especialistas y aficionados, por otra parte- encontraron un nuevo dato para esta tesis. En julio conquistó Wimbledon, la 15ª victoria en el Grand Slam, una más que las obtenidas por Sampras. A Federer solo le detuvo Del Potro, una de las figuras emergentes en el circuito. El jugador argentino le derrotó en el Open de Estados Unidos.

El Barça. Nunca el fútbol ha asistido a una temporada como la protagonizada por el Barça, ganador de todos los títulos en juego. Venció en todas las competiciones: Liga, Copa, Copa de Europa, Supercopa de España, Supercopa de Europa y Mundial de clubes. En el campo estadístico, los seis títulos le acreditan como el mejor equipo de todos los tiempos. Sin embargo, el Barça ha sido algo más que un modelo de eficacia. A su consistencia en la victoria agregó un exquisito formato, interpretado con inteligencia, astucia y poderío por unos jugadores que coronaron el particular modelo instaurado hace 20 años por Johan Cruyff. Los nombres de Messi, Xavi, Iniesta, Alves, Puyol, Piqué y Etoó figurarán para siempre en el santoral azulgrana. Pero este equipazo, que apenas un año antes había terminado a 18 puntos del Madrid en la Liga, sería impensable sin la huella de su entrenador.

En el verano de 2008, Pep Guardiola fue designado entrenador del Barça. Tenía 37 años y sólo podía acreditar una temporada como técnico, la que le permitió ascender al Barça B a la Segunda División B. Muchos sectores del barcelonismo y del fútbol español consideraron imprudente la contratación de Guardiola. En la mayoría de los cuarteles mediáticos se apoyaba la contratación del portugués José Mourinho. Guardiola no dudó. Implicado desde niño en el barcelonismo, conocedor como ningún otro de los secretos del cruyffismo, radical en su propuesta futbolística, Guardiola se erigió inmediatamente en el líder que necesitaba el equipo. Su figura creció hasta convertirse en un referente novedoso. Superó el margen de acción del entrenador al uso y se estableció como la voz del Barça en el terreno deportivo, institucional y simbólico. Dirigido por su joven técnico, el equipo no paró hasta conquistar todas las competiciones, con dos momentos especialmente cruciales: la aparatosa victoria en el Bernabéu y la victoria frente al Manchester en la final de la Liga de Campeones. El 2-6 de Chamartín significó la apoteosis del Barça. El triunfo sobre el campeón inglés despejó cualquier duda sobre la trascendencia del equipo de Guardiola en el escenario internacional.

Leo Messi. Ganador del Balón de Oro y de todos los honores del fútbol, Leo Messi disfrutó en el Barça de una temporada mágica, la que le acreditó definitivamente como uno de los mejores futbolistas de todos los tiempos. Messi anotó 38 goles en la temporada 2008-09 y se reservó muchos de ellos para los grandes partidos. Marcó en los dos enfrentamientos con el Real Madrid, en la final de Copa frente al Athletic y en la final de la Copa de Europa. Su cabezazo ante el Manchester United resume todas las características de este futbolista excepcional. Quienes sospechaban que Messi sólo era un gran regateador se han encontrado con un futbolista total, capaz de destrozar a sus rivales desde la media punta, asociado con Iniesta o Xavi, de manejar el ritmo de los partidos o de sorprender a sus adversarios con acciones imprevistas. De eso trató el gol de Roma, donde Messi se impuso a Vidic y Rio Ferdinand para clavar el segundo gol del Barça.

Su maravillosa temporada sólo fue interferida por su difícil encaje en la sufriente selección argentina, cuya clasificación para el Mundial de Suráfrica estuvo salpicada de críticas contra Messi. No le ayudó Maradona, posiblemente más interesado en preservar su mito en Argentina que en dispensar la ayuda necesaria a su sucesor natural. Por razones que se escapan a la lógica y que anidan en sentimientos tribales, Argentina mira con sospecha a Messi, nacido en Rosario pero educado futbolísticamente en el Barça, club adonde llegó con 13 años. Su compromiso con la selección argentina ha sido inequívoco: con su equipo nacional venció en el Mundial sub 20 y en los Juegos Olímpicos de Pekín. Sin embargo, los prejuicios se mantienen. En lugar de aprovechar a un jugador formidable, la crítica argentina prefiere cuestionarle, sin comprender que el problema de ninguna manera reside en Messi, sino en la falta de estructura de un equipo anárquico, sometido al cuestionable criterio que hasta ahora ha demostrado Maradona.

Usain Bolt. El atleta del futuro está aquí y amenaza con nuevas proezas. Usain Bolt se ha empeñado en cuestionar los límites previstos del hombre con unas marcas siderales, desde luego impensables hace un par de años. A su arrolladora actuación en los Juegos de Pekín, donde sus apabullantes marcas le convirtieron en el deportista del año, le sucedió una monstruosa demostración en los Mundiales de Berlín. El atleta jamaicano batió nuevamente los récords mundiales de 100 y 200 metros, lo que en su caso significó trasladar las marcas a un territorio inimaginable para sus rivales. Ni tan siquiera el estadounidense Tyson Gay logró comprometerle. Bolt está fuera de este mundo. Ganó la final de 100 con un registro de 9,58 segundos, 11 centésimas menos que su marca anterior. Nunca la gran prueba de la velocidad había asistido a un sopapo semejante. Este salto obligó a los técnicos, especialistas y aficionados a preguntarse por la frontera de Bolt. El jamaicano contestó inmediatamente. En la final de 200 metros destrozó su récord mundial con una marca futurista: 19,19 segundos. No es fácil imaginar lo que significa este registro. Hace dos años se consideraba que el récord de Michael Johson (19,30 segundos en los Juegos de Atlanta) perduraría hasta el año 2020 como mínimo.

¿Qué pensar entonces de los 19,19 segundos? Las demostraciones de Bolt han sido de tal calibre que su figura ha traspasado los márgenes del atletismo, un deporte que vive tiempos difíciles tras los numerosos escándalos por dopaje que se han producido en esta década. El atletismo necesitaba un personaje extraordinario, alguien capaz de devolver la atención a las pistas. Usain Bolt es el regalo perfecto. Hasta su extrovertido carácter ayuda a generar nuevos aficionados, especialmente entre el sector más juvenil. Bolt ha devuelto el interés al atletismo y se ha instalado como una de las grandes figuras del deporte actual. Se asegura que su reciente contrato con la firma Puma le garantizan unas ganancias anuales de seis millones de dólares. Estamos por tanto ante un deportista que trasciende fronteras en todos los sentidos. El atletismo se queda pequeño ante sus proezas y el deporte mundial se lo reconoce: Bolt es el hombre del año.

Michael Phelps. El año comenzó de forma sinuosa para Phelps, ganador de ocho medallas de oro en los Juegos de Pekín. Nueve años de dominio incontestable en el mundo de la natación le dieron títulos, fama y dinero. Sus millonarios contratos publicitarios le convirtieron en un personaje excepcional. La natación no hace rico a nadie, pero Phelps, como Bolt en el atletismo, pertenece a otra raza. Son figuras que se elevan sobre sus deportes para convertirse en referencias globales. Esta posición se tambaleó en la pasada primavera cuando el sensacionalista periódico inglés News of the World publicó una fotografía donde Phelps inhalaba marihuana en una fiesta privada. No era la primera vez que la imagen del nadador estadounidense quedaba dañada a los ojos de los virtuosos. Dos años antes fue detenido por conducir borracho. Esta vez, sin embargo, se dispararon los decibelios del caso. Los moralistas emprendieron una campaña contra Phelps que fue atendida por la Federación de Estados Unidos. El nadador fue suspendido durante tres meses. Algunas firmas retiraron a Phelps de sus campañas publicitarios. Después de 14 medallas de oro en los Juegos Olímpicos, con una longevidad infrecuente en la natación y con su imagen dañada, podía sospecharse el declive del gran campeón. No fue así. Sin apenas preparación, se clasificó para seis pruebas de los Campeonatos del Mundo, sacudidos por la polémica de los bañadores de nueva generación, caracterizados por su extrema flotabilidad y por su efecto en la tabla de récords. Las grandes marcas dejaron de ser noticia ante el impulso del poliuretano. Phelps se encontró en una posición delicada. Acudió a los Mundiales de Roma con una preparación limitada y con un bañador de primera generación. Su Speedo LZR fue una sensación en 2008.

En 2009 estaba desfasado ante la aparición de los milagrosos nuevos bañadores. En estas condiciones, Phelps sufrió una dolorosa derrota ante el alemán Paul Biedermann, que le arrebató el récord mundial de 200 metros libre. En cada prueba, el campeón estadounidense concedía medio bañador a sus grandes rivales. Entre ellos figuraba el serbio Milorad Cavic, el hombre que estuvo a punto de destrozar su ambicioso proyecto en los Juegos de Pekín. Cavic estuvo a una centésima de superar a Phelps en la final olímpica de los 100 metros mariposa. Evidentemente era favorito en los Mundiales de Roma. Tenía las mejores marcas y el mejor bañador. “Si no quiere excusas, le regalo uno de mi marca a Phelps”, declaró el serbio en la víspera de la final de los 100 metros mariposa. Declaración inoportuna frente a un competidor soberbio como Phelps. Contra todo pronóstico, en las circunstancias más difíciles que pudieran encontrarse, el genio estadounidense protagonizó uno de los grandes momentos del año. Phelps derrotó a Cavic en una final majestuosa. Bajó de los 50 segundos y manifestó nuevamente que es el mejor nadador de todos los tiempos.

Alberto Contador. Pocas veces un ciclista ha hecho tanto con menos ayuda. Alberto Contador ganó el Tour de Francia en una situación sorprendente. Encontró el desafecto de la mayor de su equipo, incluido el director, Johan Bruynel. Al fondo, la gigantesca figura de Lance Armstrong, que regresó al ciclismo después de tres años de ausencia. Su regreso se produjo en medio de la efervescencia mediática. Ganador de siete ediciones del Tour de Francia, Armstrong pertenece a la categoría de los inmortales del ciclismo. Su personalidad le ayuda. Nadie en la historia del ciclismo ha sabido rentabilizar tanto su imagen. Las vicisitudes de su vida, incluido un episodio de cáncer que amenazo gravemente su vida, también le ayudaron a generar un impacto mediático al que no fue ajeno su condición de estadounidense. Norteamérica abrazó a Armstrong como un personaje fundamental del deporte y, de repente, el ciclismo cobró una popularidad enorme en su país. El retorno del gigante colocó a Contador en una delicada posición. Era el jefe de filas del Astana, pero Armstrong no es de los que tolera los papeles secundarios. No había regresado para pasearse, ni para permitir que nadie le discutiera su autoridad. A su alrededor encontró la colaboración de muchos de sus viejos compañeros y de Johan Bruynel.

A principios de julio, en los días previos al comienzo del Tour, Armstrong y Bruynel comenzaron a preparar los contactos para la creación de nuevo equipo. No querían competencia interior. No querían a Contador. El ciclista español se encontró ante una complicada realidad. Sus principales adversarios estaban en el seno de su equipo. La enorme personalidad de Armstrong tampoco ayudó a Contador. El campeón americano comenzó el Tour como si nunca se hubiera bajado de la bicicleta. Intimidó a todos sus rivales y no rindió cuentas ante nadie. En una ventosa etapa por el Mediterráneo aprovechó la ventaja numérica de su equipo para obtener un minuto de ventaja sobre Contador. Ese día, el español supo que tendría que luchar en solitario frente al pelotón, Armstrong y la mayoría de su propio equipo. Su respuesta fue impresionante. Nadie pudo detener a Contador en la montaña, ni en la contrarreloj. Su clase y juventud se impusieron a la experiencia y a la autoridad de Armstrong. El duelo significó el cambio de poderes en el ciclismo. Contador decidió que había llegado su hora y que nadie iba a demorar su consagración como principal figura del ciclismo. Armstrong se opuso hasta que se impuso la evidencia. No podía derrotar a un corredor tan ambicioso y tenaz como él, pero más joven y mejor preparado para vencer las extremas dificultades del Tour.

Ramón Calderón-Florentino Pérez. Dos títulos de Liga no fueron suficientes para garantizar la estabilidad institucional en el Real Madrid, sometido a graves guerras desde la dimisión de Florentino Pérez en febrero de 2006. Su sucesión se convirtió en un escenario de ambiciones incontenible y de más que dudosos procedimientos para obtener el poder. De las elecciones de 2006 emergió la figura de Ramón Calderón, presidente de un club atribulado por las acusaciones de fraudes en los comicios. La presidencia de Calderón se caracterizó por la inestabilidad. Los dos títulos de Liga significaron menos que las tempranas eliminaciones del equipo en la Liga de Campeones. Mientras tanto, el club era un hervidero de rumores, con la figura de Florentino Pérez como principal actor. Desde su dimisión comenzó a especularse con su vuelta. Si había querido dejar al Madrid atado y bien atado, no lo consiguió. Sus sucesores, todos ellos forjados en el seno de su directiva, se negaron a cualquier tutela. Querían caminar solos. Calderón comenzó a deslizar mensajes contra su predecesor y le situó en el centro de una gran conspiración contra su figura. Finalmente nadie conspiró tanto contra Calderón como Calderón.

El pucherazo en la asamblea del club fue detectado y publicado por Marca, con unos efectos vertiginosos. Los aficionados del Real Madrid se enteraron de la gravísima influencia de personajes de medio pelo, caracterizados por su aire folklórico y sus altísimos honorarios. Eran los nanines. El 14 de febrero, Calderon apareció ante los medios amparado por su junta directiva. Negó todas las acusaciones de fraude. Dos días después apareció solo, con sus directivos enfrente, para comunicar su dimisión. Se impuso la evidencia de la trampa. Desde ese momento, se dio por descontado el regreso de Florentino Pérez. No hubo necesidad de elecciones. La debilidad institucional garantizaba la victoria del hombre que tiempo atrás contrató Figo, Zidane, Ronaldo y Beckham. Tampoco le faltaban figuras esta vez. En medio de la crisis económica más profunda desde la Segunda Guerra Mundial, el Real Madrid anunció la contratación de Cristiano Ronaldo (95 millones de euros), Kaká (65 millones), Benzema (36) y Xabi Alonso (30 millones), entre otras grandes estrellas del fútbol mundial. El verano estuvo dominado por el goteo de fichajes y por las multitudinarias presentaciones de los nuevos jugadores. El efecto mediático fue descomunal. Tampoco faltaron críticas. Michel Platini, presidente de la UEFA, y Joan Laporta, presidente del Barcelona, atacaron con dureza la política de Florentino Pérez. En cualquier caso, el Madrid regresó al centro del escenario durante el verano, antes de que la realidad de la competición volviera a manifestar los miedos y las dudas que tanto afectaron al presidente en el periodo anterior.

Tiger Woods. La aséptica figura de Tiger Woods ha dominado el mundo del golf en la última década. Con mano de hierro y un ojo clínico, el jugador estadounidense ha logrado una notoriedad excepcional. Su historial, repleto de éxitos en los grandes torneos, le ha elevado sobre toda su generación y quizá sobre las anteriores. Durante años han sido mayoría los que han considerado a Tiger Woods superior a Jack Nicklaus, el gran referente del golf en los últimos 50 años. La carrera de Woods sólo estaba amenazada por el efecto de una grave lesión de rodilla, insuficiente en todo caso para cuestionar su hegemonía. Durante toda su carrera, Woods ha sido una máquina de generar victorias y dinero. Sorprendentemente en el mundo actual, sometido a un brutal escrutinio de los ricos y famosos, Woods había logrado cuadrar el círculo. Ganaba más que nadie y apenas se conocía nada de él. Esta distancia parecía acreditarle como un personaje diferente, capaz de mantenerse ajeno a las tribulaciones que tanto deterioran las carreras de las grandes estrellas del deporte: la embriaguez y el fumeque de marihuana en el caso de Michael Phelps, la acusación de asalto sexual en el caso de Kobe Bryant, el dopaje en el caso de Marion Jones y muchas de las grandes estrellas del béisbol. Tiger Woods, no. Vivía en entre victorias en el golf y en la publicidad. Su imagen era la preferida por muchas de las grandes corporaciones.

A Tiger le llovían millones no sólo porque era el gran campeón de golf de nuestro tiempo, sino por la garantía de su sólida imagen. Con él no había nada que temer. Nada de escándalos. Nada de problemas legales. Nada inquietante. Era el robot perfecto. Pero detrás del blindaje se agitaba un personaje imprevisto. Todo comenzó con la noticia de su accidente doméstico. “Tiger Woods resulta herido en un accidente de automóvil”, comunicaban las primeras noticias de agencia. “Su estado es satisfactorio”, añadían las mismas fuentes. Horas después comenzaron a llegar informaciones sobre el accidente: había ocurrido en los terrenos de su casa, su coche tenía las lunas destrozadas y alguien más estaba involucrado en el incidente. Era su mujer. Al parecer había destrozado con un palo de golf la ventana trasera del vehículo que conducía Tiger. En apenas una semana, el caso pasó de irrelevante a grandioso. En escena aparecieron una decena de mujeres, todas proclamando sus relaciones con Tiger Woods. El hombre intachable se convirtió repentinamente en el protagonista de una saga con todos los ingredientes picantes: fama, sexo, infidelidad, violencia, descrédito. El resultado es una demanda de 300 millones de dólares interpuesta por su mujer y el cambio de rumbo en la carrera de Tiger Woods, que ha anunciado su retirada temporal del circuito. No le será fácil regresar. Si lo hace, tendrá que hacerlo en unas condiciones radicalmente diferentes a las que ha mantenido hasta ahora. Nunca más será la aséptica estrella anterior.

jueves, 31 de diciembre de 2009

La década del Deporte

Llegamos al final de una nueva década. La primera del Siglo XXI. Una década donde el Deporte ha seguido cobrando protagonismo en el panorama mundial. El Deporte se ha convertido en una especie de octavo arte, una disciplina seguida por millones de personas a lo largo y ancho de este planeta. Fútbol, baloncesto, tenis, golf, fórmula 1, motociclismo, ciclismo, balonmano, atletismo… pero también pádel, beisbol, voleibol, vóley playa, ping pong. Da igual la modalidad, el ámbito o la categoría. La sociedad de este nuevo siglo está rodeada de Deporte, lo practica y lo observa, lo critica y lo admira, paga por ello y clama contra los tramposos, se preocupa por su salud, aplaude a los que baten récords, anima a los derrotados.


En el mundo que nos ha tocado vivir, un deportista tiene más poder que un político, que utilizan a las estrellas del fútbol, del atletismo, del baloncesto como reclamos; los escritores reflexionan sobre estos nuevos artistas; los directores y productores cinematográficos, sabedores del gancho, no dudan en explotar el filón del deporte para crear película, documentales o reportajes; las esculturas de los mitos brillan a las puertas de los estadios como las imágenes de los dioses lo hacen en su templos. Tal es la magnitud, que la sociedad ya no sólo valora lo que hacen los deportistas dentro de la cancha, de la pista, del pabellón o del campo; su relevancia es mayor, se les consideran ejemplos para la sociedad, dioses, cuyos errores son mutiladores para sus admiradores y fans, y carne fresca de la que se alimenta una nueva saga de periodistas sin escrúpulos, ávidos del escándalo y faltos de criterios éticos.


Concluyen diez años donde el deporte se ha erigido en un aspecto fundamental para la vida diaria. Haciendo recuento, en este tiempo ha habido grandes momentos a nivel mundial: Phelps, Woods, Federer, Bryant, Rossi, Schumacher, Amstrong, Isinbayeva … y muchos más que se quedan en los libros de la historia. Sin embargo, he elegido un momento que resume bien lo que es el deporte en la actualidad. Superación, ambición, competitividad, futuro, frescura, alegría, deportividad, velocidad. “La Carrera”, la final de los 100 metros de los Juegos Olímpicos de Pekin 2008. Menos de 10 segundos, la máxima expresión en el menor tiempo posible del espíritu que implantaron los griegos en la Antigüedad. El Deporte ahora es Usain Bolt.



sábado, 26 de diciembre de 2009

El mensaje navideño del "Rey" del Deporte

En una entrevista concedida al diario El País, Jacques Rogge, presidente del Comité Olímpico Internacional, realiza un análisis, sin escusas, del mundo del Deporte. Describe las preocupaciones de su mandato (doping, corrupción), habla de los objetivos (ayudar a paises subdesarrollados, igualdad de la mujer), y sobre todo, mantener el interés de los jóvenes por el deporte, en un mundo donde predomina la droga y la delincuencia. Es interesante su método para definir a un hombre y una mujer, el peso de España en el COI o como avisar a los deportistas que sus éxitos no se reducen a la pista, el césped o el green, sino que la vida personal y deportiva de una gran estella del deporte es indisoluble. En definitiva, este es el mensaje del "Rey" del Deporte Mundial. Una entrevista de Carlos Arribas. Recomiendo la lectura de esta entrevista lejos de los odios o rencillas por la no designación de Madrid como ciudad olímpica para el 2016. A fin de cuentas, muchos sabíamos que eso era sólo un sueño imposible de conseguir.

CARLOS ARRIBAS - Lausana - 25/12/2009

Una de las pocas personas de la tierra que les puede responder no a Obama o al rey Juan Carlos es belga, tiene 67 años, habla un español que, humildemente, califica de "turístico" y preside desde hace ocho el Comité Olímpico Internacional (COI), un club privado de poco más de 100 socios, seleccionados por cooptación, que monta cada dos años, alternando invierno y verano, una gran fiesta deportivo-político-comercial llamada Juegos Olímpicos. Aunque la sede del COI, a orillas del lago Leman, es un rutilante cubo de acero y cristal, con interior de imponente y frío mármol blanco, Rogge mantiene su despacho en el mismo lugar en el que lo tuvo su antecesor, el español Juan Antonio Samaranch, una salita en un edificio adosado, el viejo castillo de Vidy, construcción del siglo XVII que ocupa el COI desde 1968. "Soy una parte de una cadena", dice Rogge. "Me iré en 2013, pero si me muero mañana hay media docena de personas que ocuparían mi puesto perfectamente". "Hablo un español turístico. Si hay dudas, lo diré en francés".

Pregunta. Bien entrado ya el siglo XXI, ¿qué es lo que le preocupa como presidente del COI?

Respuesta. El primer desafío es el de los valores. Tenemos que luchar contra el dopaje y contra la corrupción en las competiciones, las apuestas. Son los dos grandes peligros. El segundo desafío es que los jóvenes mantengan su interés en el deporte. El tercero es un desafío universal, aumentar el apoyo a los países en desarrollo, y, finalmente, luchar por la igualdad de la mujer, un objetivo que no se alcanzará de hoy para mañana. Es mi lista.

P. A Juan Antonio Samaranch, se le recordará como el presidente que acabó con el amateurismo, que propició el tremendo boom económico de los Juegos. ¿A usted por qué le gustaría ser recordado? ¿Por la globalización, por la igualdad de géneros?

R. Sería un sueño. Soy una parte de una cadena. Recibí el legado de Samaranch, intento mejorarlo, y mi sucesor hará lo mismo. Sí, una participación igualitaria de la mujer es un punto muy importante de mi política, pero mi legado es luchar por los valores.

P. ¿El problema del dopaje está ya en camino de solución con el poder que está asumiendo la Agencia Mundial Antidopaje?

R. El camino ha mejorado, pero la solución absoluta, que no haya dopaje, no creo que la alcancemos. El dopaje es una cosa eterna, no desaparecerá nunca, pero la situación mejora día a día.

P. ¿Está la lucha, entonces, mejor que hace dos años, cuando usted lamentaba en Madrid el caos de la Operación Puerto que impedía sancionar a los ciclistas?

R. La Operación Puerto fue una desilusión. El juez decidió que no podía transmitir las informaciones a las autoridades deportivas. Nosotros respetamos la decisión, pero estamos decepcionados ya que esperábamos poder actuar. Sin embargo, hay una segunda operación, la del atleta de la marcha con una nueva ley. Creo que España ha tomado buenas medidas, su ley contra el dopaje es muy moderna y el juez podrá actuar.

P. En el asunto de la corrupción, usted pone el acento en las apuestas ilegales, pero también ha habido indicios y casos de corrupción en las federaciones internacionales. ¿Creará el COI alguna comisión de control de las federaciones o de investigación de las apuestas?

R. Tenemos una Comisión de Ética y, bajo mi mandato, hemos expulsado a dos miembros y un tercero ha dimitido. Funciona bien. Hemos tomado otras decisiones, como bloquear el presupuesto de la federación de boxeo, porque creíamos que el arbitraje no era limpio. Les pedimos que cambiaran y les advertimos que si no, no restituiríamos el dinero. Han cambiado. Hemos hecho lo mismo con la de voleibol. A un dirigente le hemos dicho que sus costumbres no eran transparentes y que tenía que cambiar. Se fue.

P. Pero ya que las federaciones cada vez tendrán más peso en el movimiento olímpico, ¿no debería el COI controlar más su funcionamiento interno?

R. Todas las federaciones que reciben dinero del COI tienen una auditoría muy estricta de empresas como PriceWaterhouse o Ernst&Young y les exigimos democracia, transparencia y una asamblea general que controle gastos e ingresos de los dirigentes. Hay un control también en nuestro programa de Solidaridad Olímpica, de becas y apoyo financiero, en el que controlamos hasta el último dólar.

P. ¿Cómo vigilarán las apuestas ilegales en Vancouver o Londres?

R. Hemos creado una empresa que observará a todas las compañías de apuestas, y si hay un perfil sospechoso avisaremos a la federación correspondiente. Cuidado, hay sospechas, tome medidas. Eso lo hacen ya en el fútbol y en el tenis. Esta compañía comenzará a funcionar en Vancouver.

P. ¿Tiene sospechas o pruebas de que en alguna competición olímpica haya habido algún problema de amaño de resultados?

R. No. Teníamos ya un acuerdo con la compañía de la FIFA en Pekín, y allí no vieron nada sospechoso. Pero sabemos que algún loco lo intentará algún día y queremos estar listos. Del pasado no tenemos dudas, pero el futuro...

P. El caso Semenya, la atleta surafricana campeona del mundo cuyo género está investigando la Federación de Atletismo, ¿puede obligar al COI a cambiar la definición de hombre y mujer?

R. El elemento fundamental no es la presencia de órganos sexuales masculinos o femeninos, testículos u ovarios, sino el nivel de producción de testosterona. La testosterona equivale a rendimiento. Si una persona tiene, por genética o enfermedad, una producción anormalmente elevada de testosterona, hay que tomar medidas porque perjudica a las otras mujeres. Eso es lo fundamental porque es muy difícil de definir qué es una mujer; hay excepciones de cromosomas, de órganos sexuales, por lo que es fundamental la determinación de la testosterona. Si se juntan cromosomas excepcionales y producción excesiva de testosterona, hay que decir a esa persona 'nos duele, pero no puedes participar'.

P. Pero también se sabe de deportistas enfermos de gigantismo o acromegalia por excesiva producción de hormona de crecimiento que se benefician de ellos para jugar al baloncesto o saltar altura, y no sufren prohibiciones, o atletas etíopes y ciclistas colombianos, con más nivel de hematocrito genéticamente.

R. Pero los casos conocidos de acromegalia son todos casos de hombres o mujeres, sin dudas de cromosomas, y en el caso de los ciclistas colombianos se pueden aceptar excepciones porque viven en altura.

P. En aras de la igualdad hombre-mujer, al menos en el número de competiciones, el COI decidió recientemente eliminar algunas pruebas clásicas, como la persecución o la puntuación, del programa olímpico del ciclismo en pista en Londres. Usted es belga, un país donde los velódromos son catedrales, ¿Cómo aficionado, no ha sufrido con la medida?

R. No, porque la propuesta de la UCI estaba muy bien documentada. Para algunos países, como Bélgica, va a ser duro, pero no estoy aquí para favorecer a mi país, sino al deporte en general.

P. Siete de las nueve medallas españolas en pista llegaron en disciplinas desaparecidas...

R. Y otros países ganarán ahora más medallas. Si la UCI dice que el futuro de la pista pasa por otras pruebas, por más mujeres, nosotros tenemos que escuchar. Ellos son los expertos.

P. El que el presidente de la UCI, Pat McQuaid, haya sido cooptado para entrar en el COI en febrero, ¿no tiene nada que ver?

R. Es una coincidencia. La propuesta es muy anterior. El programa olímpico tiene que cambiar. Nos pasaba lo mismo con el boxeo femenino, que lo introduciremos en Londres. Nacerán nuevas campeonas. En Inglaterra Chris Hoy ganará menos medallas, pero Veronica Pendleton podrá ganar más... Hay equilibrio.

P. El doble mixto en tenis no tiene ningún peso en los torneos y su valor deportivo es más que dudoso, ¿su inclusión en el programa olímpico puede crear una nueva tendencia?

R. Sí, porque despertará un interés muy grande en los Juegos. Son otros tiempos, pero imagine que hubiera habido un doble mixto con Ferrero y Arantxa, que son más o menos de la misma generación, ya no digo Nadal y Arantxa, que son de generaciones diferentes... Sería algo grande.

P. Pero no los veríamos en España, por lo menos en unos cuantos años. Después de la elección de Río para 2016, desde la candidatura de Madrid se le acusó a usted de haberles mentido, de animarles a presentarse sabiendo que no tendrían posibilidades por la rotación de continentes...

R. Madrid debería saber ganar y perder. El alcalde y Juanito

[Juan Antonio Samaranch júnior, miembro del COI], que estaban conmigo en las primeras reuniones, saben exactamente lo que dije. Lo que yo dije, y se lo diré en francés, es: 'claramente no es una ventaja, pero no es una ley no escrita. No es una ventaja, pero no es imposible porque hemos visto antes, en Lillehamer 94, tras Barcelona 92, o Turín 06, tras Atenas 04, que había Juegos consecutivos en el mismo continente. No hay una regla que diga que no es posible'. Después, las críticas diciendo que yo podía controlar 66 votos para Río... una tontería. Nadie puede controlar votos. Pregúntele a Juan Antonio, le dirá que eso no funciona.

P. ¿Cree, entonces, que las declaraciones del alcalde Gallardón y de otros políticos fueron una justificación ante su electorado?

R. El alcalde no hizo declaraciones. Fue muy claro conmigo, me mandó una carta, me llamó, y nunca me ha criticado. El entorno, es posible. Vino por lo que se llama la decepción de la derrota. Hay que ser un poco filosófico.

P. En España se llegó a la conclusión de que el poder del deporte español en los pasillos era muy inferior a lo que su fuerza deportiva debería exigir, que se pinta menos en los despachos, incluido el COI, con un solo miembro, que en los estadios...

R. No estoy de acuerdo. Está Juanito, está Juan Antonio, que es miembro de honor, estará con toda seguridad Marisol Casado... No hay muchos países con más de uno o dos miembros, ¿eh? Y federativos que no son miembros del COI pero con un papel muy importante, como Perurena en piragüismo u Odriozola en atletismo. Si quisiéramos equilibrar el peso político y el peso en el COI, entonces China tendría que tener 15 miembros, y sólo tiene uno, y es un país muy importante en el deporte.

P. Han empezado a nacer dudas respecto a la capacidad de Río para organizar unos buenos Juegos, se teme por la violencia...

R. Nosotros no dudamos y creemos que el Mundial 2014 ayudará mucho al proyecto. Hay dos tipos de Juegos, aquellos en los que todo está listo con varios años y aquellos en los que todo está por hacer. En Sidney hubo que construir mucho, sólo tenían un viejo estadio de críquet, lo sabíamos, pero confiamos en los australianos y lo hicieron muy bien. En Pekín, lo mismo. En Atenas, tuvimos dificultades pero finalmente aceleraron y salió muy bien. En Salt Lake City y Turín todo estaba listo. Así que en el COI no estamos de manera filosófica en contra de un proyecto virtual, aunque suponga un poco más de riesgo.

P. ¿Confía plenamente en Río?

R. Hemos tenido excelentes Juegos en Sidney, Salt Lake City, Atenas, Turín y Pekín, los Juegos bajo mi mandato. Tenemos un sistema para ayudar al comité de organización. En Sochi no tendremos problemas, porque los rusos trabajan muy bien, es un gran país, 70 millones de habitantes, uno de los más poderosos del mundo, tienen petróleo, diamantes... Confiamos en los brasileiros porque tienen un desarrollo extraordinario; las previsiones del Banco Mundial son que Brasil será la quinta economía en 2025. Habrá momentos de preocupación, como con Atenas, pero sabrán reaccionar. Con Londres tampoco hay dudas, y tenía que construir mucho.

P. ¿Los Juegos de Río pueden ayudar al desarrollo social y político de toda Latinoamérica?

R. Ya le hemos dicho a Lula y al alcalde que el éxito de los Juegos no será sólo el éxito deportivo, sino también el legado social. Le hemos dicho de manera muy clara que tienen que trabajar para mejorar la situación social. Lo han prometido y lo harán.

P. Un año después de Pekín, ¿cree que en China los Juegos han marcado un punto de inflexión social y política?

R. Me parece que sí. Hay varias medidas que ha tomado el Gobierno chino, ha mejorado mucho la posibilidad de trabajar de la prensa extranjera, y la gente en China me dice que los Juegos han dejado un legado en el país, un legado de orgullo y de conciencia. Pero, claro, los Juegos nunca van a cambiar de una vez un país de manera fundamental. No es una obligación de los Juegos.

P. Pero contemplando la historia de los Juegos, sólo el pensar en un legado social y político es una novedad respecto a lo que pensaba hace 30, 40 años...

R. Es verdad que hace 30, 40 años, el movimiento olímpico estaba menos abierto a la sociedad, y podemos decir que el movimiento olímpico se ha adaptado a la sociedad. El legado comenzó con los Juegos de Barcelona 92, un fantástico legado ciudadano, y con Lillehamer, el primer legado ecológico. Desde esos dos Juegos hemos dicho siempre a los organizadores, por favor señores y señoras, ustedes tienen que crear no solamente unos buenos Juegos durante dos semanas sino también una buena herencia para su ciudad. Eso ha cambiado.

P. En Río 2016 debutará el golf y cabría suponer que Tiger Woods, el mejor golfista de la historia será el primer campeón. ¿Desde el punto de vista de los valores olímpicos, cómo analiza sus desventuras actuales?

R. Eso no es una preocupación del COI, pero pedimos a los atletas que sean un modelo para los jóvenes. Está claro que lo que ocurrió con Woods no lo es, pero vamos a ver cómo evoluciona. Es una decepción, claro, aunque sea su vida personal: un atleta de este nivel tiene que saber que su vida personal está indisolublemente unida a su vida profesional.

P. Después de sus problemas personales se ha sabido que en Canadá y EE UU investigan a un médico por el uso de Actovegin y blood spinning para acelerar la recuperación tras su operación de rodilla. ¿Usted, que es cirujano traumatológico, cree que la AMA debería intervenir?

R. La AMA ya ha estudiado ese producto. Primero lo puso como dopaje y después lo borró de la lista. Yo, como médico, no creo en productos como el Actovegin, que funcionan probablemente por efecto placebo, pero no está prohibido.

P. ¿Ni tampoco el blood spinning, el plasma rico en plaquetas extraído del propio enfermo?

R. Desde el 1 de enero alguna forma de administración, intramuscular, estará prohibida, pero no la inyección intraarticular.

P. ¿Madrid debe presentarse de nuevo para los Juegos de 2020? ¿Se lo aconsejaría?

R. Si hay un apoyo unánime en el país como el que había para Madrid 2016, yo creo que Madrid tiene buenas posibilidades. Hay que analizar el voto de Copenhague, pero me parece que lo que tiene Madrid ahora será moderno y eficiente dentro de 10 años también. No va a cambiar tanto el mundo en 10 años para que las infraestructuras dejen de ser modernas y eficientes. Va a depender de la gente que quiera preparar la puja, pero para el COI sería muy gratificante una candidatura de Madrid. Y también hay que tener en cuenta que la candidatura de Río era el tercer intento. Eso no quiere decir que vayan a ganar por ser la tercera, pero...

P. ¿Dependerá del nivel de los rivales? Se habla de París, Roma, Berlín... grandes capitales que ya han acogido los Juegos.

R. Eso habrá que verlo en 2012, 2013. La fecha límite es septiembre-octubre de 2011; eso es mañana, no es un futuro lejano...

P. ¿Debería anunciarlo ya el alcalde?

R. No anunciarlo, pero sí ver si hay consenso. Para el COI sería una buena cosa.

P. ¿Le gustaría a usted seguir siendo presidente en 2020?

R. No... [se ríe]. Mi cargo se terminará en 2013. Entonces cumpliré 12 años, es suficiente. En 12 años puedes realizar tus sueños, tus ideas. Y yo lo he hecho.

P. Le queda organizar unos Juegos en África...

R. ¿Quién sabe? Si hay una buena candidatura en 2013, es posible, pero no bajo mi cargo. Bajo mi cargo los últimos serán Londres. Después sigo un año más y basta.

P. ¿Hay ya ruidos de pasillo pensando en las futuras elecciones?

R. Aún no hay una campaña electoral, que vendrá de una manera muy clara, pero estoy muy tranquilo porque tenemos en el COI media docena de personas muy capaces que podrían tomar el mando sin problemas. Si me muero mañana, el COI podría elegir un mes después un candidato muy capaz. No tengo que preocuparme de formar a un sucesor.

P. Pero sería parte de su legado que el sucesor mantuviera su filosofía...

R. Creo que la gente en la que pienso ya tiene mi filosofía, una filosofía que parte de que el atleta es lo primero. Y lo segundo, que los Juegos no son sólo competición deportiva, sino también valores. Y después, la calidad de los Juegos, y luego la universalidad, la relación hombres-mujeres, el apoyo a los países en desarrollo. Y eso es el COI.

sábado, 19 de diciembre de 2009

Sáez y el tiempo


El presidente de la Federación Española de Baloncesto (FEB), José Luis Sáez, nada muy bien a favor de corriente y presume mundialmente de dirigir una organización deportiva plagada de éxitos, no sólo masculinos, sino también femeninos. Sin embargo, Sáez, sí, ese que fagocita seleccionadores nacionales absolutos como patatas fritas, carece de la capacidad suficiente para gestionar una federación tan importante, la del segundo deporte de España.

En esta ocasión el grano le ha salido en la Liga Femenina. La Asociación Nacional de Baloncesto Femenino (ANBF) se ha plantado y va a hacer huelga en las dos jornadas que restan hasta final de año porque Sáez se niega a aceptar una Copa de la Reina con ocho equipos, algo que ha sido siempre así hasta que al presidente se le han cruzado los cables y ha dicho que no, que en 2010 será a cuatro. Evidentemente, en una liga con una dualidad muy marcada, Ros Casares y Perfumerías Avenida, para el resto de equipos nobles la competición copera es el verdadero objetivo de la temporada.

De golpe y porrazo, Sáez ha dejado con el culo al aire a muchos clubes, cuya viabilidad económica depende de entrar en la Copa. El presidente se escuda en que a los partidos de cuartos de final no va nadie, que la asistencia es muy baja y que no merece la pena. El año pasado la afluencia media de la Copa fue de 5.000 espectadores. Ya me dirán ustedes.

Sáez lleva razón en una cuestión: que quedan pocos meses para el torneo y que los clubes han tardado en reaccionar. En esto estoy con él, la ANBF ha estado falta de reflejos conociendo al presidente que tiene. Quizá los clubes debían haber parado la liga mucho antes. Bien es cierto que la FEB notificó la decisión hace bien poco. La postura de Sáez es incomprensible hasta en el apartado económico, pues la asociación de clubes está dispuesta a asumir los gastos extras que supone organizar, ahora, una Copa de ocho.

Este problema lo provoca un hombre que presume de abanderar la igualdad entre el hombre y mujeres, de potenciar el básket femenino, de triunfos de la selección que encabeza Amaya Valdemoro o Marta Fernández. Lo hace un presidente que se cargó a un seleccionador que llevó a España a ganar el único Mundial absoluto masculino que tiene porque no se entendía con él, a sabiendas de que todos los jugadores, aficionados y la mayoría de directivos apoyaban a Pepu; y de que quedaban pocos meses para los Juegos Olímpicos. Mire por donde, señor Sáez, en este caso usted no tuvo reparos con el tiempo.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Equilibrio

No hay duda de que el Real Madrid ha salido reforzado del Camp Nou. Pese a la derrota, y como dijo Manuel Pellegrini, la afición se sintió mucho más segura en un conjunto que hasta entonces sólo era una plantilla plagada de estrellas. Ahora, y como se pudo ver ante el Olympique de Marsella, el Madrid tiene un estilo, distante y distinto del Barça, pero un estilo con sistema de juego y confianza en sus posibilidades.

Sin embargo, dos factores han sido claves en la evolución. El primero, claro está, el regreso de Cristiano Ronaldo, fontanero de partidos atascados y que desahoga los encuentros casi sin querer. Chulo, egoísta, infantil… pero muy bueno. El Madrid será esta temporada lo que quiera ser Ronaldo, lo decía Juanma Trueba, redactor jefe del As, y cuánta razón lleva. Aunque no toda, porque el portugués necesitará un respaldo, y ahí es donde entra Kaka, aún perdido e invisible, pero que tiene que ser el corazón que haga latir al equipo.

Otro de los aspectos a tener en cuenta es la paulatina y silenciosa salida de Raúl del once. Ejemplar ambas partes. Pellegrini, ingeniero y equilibrista, ha sabido cómo y de qué manera introducirlo en su nuevo rol, el de suplente de lujo; y, por supuesto, Raúl, un futbolista caballero dentro y fuera del campo. Ni una declaración fuera de tono. No es titularísimo, pero lo asume con responsabilidad, consciente de que es lo mejor para el conjunto. Le dolerá, claro está. A nadie le gusta que le quiten su silla después de más de diez años en el mismo despacho.